Herpes Genital…la Enfermedad de Transmisión Sexual más Contagiosa!

herpes genital

Sabías que todos corremos un altísimo riesgo de contraer Herpes Genital en algún momento de nuestras vidas?


El herpes genital es un tipo de herpes que ataca los órganos genitales. Se trata de una inflamación de la piel de los genitales masculinos y femeninos causada por virus Herpesviridae, comúnmente conocido como VHS-2.

Este provoca la erupción de vesículas pequeñas, agrupadas en forma de racimo de uvas, que al reventar dejan la piel erosionada y húmeda.

Las erosiones, que suelen ser muy dolorosas, se localizan principalmente en el glande del pene del hombre y en la vulva de la mujer.

Es tal vez la enfermedad de transmisión sexual más contagiosa y se estima que afecta al 80% de los adultos sexualmente activos.

Las lesiones suelen curarse espontáneamente en 10 a 15 días, pero después de una primera infección, el virus del herpes entra en un período de latencia y puede no reaparecer nunca más o bien manifestarse episódicamente o muy a menudo (herpes recurrente).

Esta enfermedad puede contagiarse a los recién nacidos, durante el parto si la madre está afectada de herpes genital, siendo esta situación gravísima para el bebé.

 

¿De qué se trata el herpes genital?


El herpes genital es una infección viral de transmisión sexual causada por el virus del herpes simple o VHS.

Existen varios tipos de virus del herpes simple pero sólo dos, el VHS-1 y el VHS-2, causan herpes genital.

En la mayoría de casos no hay manifestaciones de la infección. Cuando hay, se presentan en forma de múltiples lesiones, tales como vesículas o úlceras dolorosas.

herpes genital femeninoEl VHS-2 es el principal causante del herpes en el área genital, aunque también puede infectar a otras partes del cuerpo, por ejemplo, la boca, durante las prácticas de sexo oral.

El VHS-1 suele provocar infecciones en los labios y en la boca y originar lesiones muy características (vesículas y ampollas), pero también puede infectar el área genital.

Ambos tipos de virus pueden provocar vesículas o ampollas que se pueden reventar y dejar úlceras dolorosas, localizadas en la vagina, el pene, alrededor del ano, las nalgas, los muslos y, incluso, en otras partes del cuerpo.

Estas lesiones pueden tardar varias semanas en curarse y pueden repetirse con el tiempo, aunque los brotes posteriores no son tan intensos y duran menos tiempo.

A menudo la infección por herpes genital es asintomática, es decir, no provoca ningún tipo de molestia o manifestación pero igual se puede transmitir fácilmente de una persona infectada a otra durante las relaciones sexuales (orales, vaginales o anales).

El herpes genital no se cura; es una infección crónica. Sin embargo, hay medicamentos que pueden acortar la duración de las lesiones y disminuir el dolor que provocan.

Síntomas


Muchas veces las personas que sufren herpes genital lo desconocen porque no presentan ningún síntoma o no saben que las molestias que tienen son debidas a esta infección y las confunden con otras enfermedades.

Sin embargo, si hay síntomas durante el primer episodio de herpes genital (brote) pueden ser bastante intensos.

Suelen aparecer de una a dos semanas después de haberse producido el contagio, en forma de una o varias vesículas o ampollas localizadas en el pene, el escroto, la vulva, la vagina, el cuello uterino, el ano, las nalgas o los muslos.

Estas vesículas o ampollas se pueden reventar y dejar úlceras dolorosas que se curan entre dos y cuatro semanas más tarde, sin dejar cicatrices. ampollas y ulceras del herpes

También puede haber otros síntomas como fiebre, inflamación de los ganglios linfáticos (las ingles, las axilas o el cuello), picazón, ardor o sensación de dificultad al orinar, dolor de cabeza, dolor muscular, cansancio o malestar general.

Aunque desaparezcan las úlceras y los otros síntomas, el virus no desaparece del organismo y puede reactivarse en cualquier momento y causar un nuevo brote sintomático o recurrencia (normalmente entre cuatro y cinco al año), en el que aparecen úlceras nuevas en los mismos lugares que en el primer episodio.

Los síntomas en las recurrencias suelen ser menos intensos y duran menos tiempo que en el primer brote.

A menudo, una especie de “señales” (hormigueo, ardor o picor en la zona donde estaban las úlceras en el primer brote) avisan de la aparición de un nuevo brote de herpes genital, horas o días antes de que se produzca.

Las personas que padecen alguna enfermedad que afecta al sistema inmune (las defensas) como, por ejemplo, leucemia o infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), tienen más probabilidades de presentar más brotes y también que los síntomas sean más intensos y prolongados.

Por otro lado, las personas que padecen herpes genital tienen más riesgo de contraer la infección por el VIH, ya que esta infección puede entrar y propagarse en el organismo humano a través de estas lesiones.

A veces, las personas que tienen herpes genital recurrente desarrollan alteraciones psicológicas como ansiedad o depresión.

 

Diagnóstico


Cuando se trata de un brote típico de herpes genital, el examen visual de las lesiones y la recogida de muestras de estas lesiones para ser analizadas en el laboratorio pueden ser útiles para el diagnóstico de esta infección.

También se puede hacer un análisis de sangre para ver si se han formado anticuerpos contra el VHS-1 o el VHS-2.

De todos modos, esta técnica sólo sirve para las primeras infecciones o brotes iniciales.

Tratamiento


Actualmente no existe un tratamiento curativo para la infección del herpes genital, pero hay fármacos que pueden hacer disminuir los síntomas y el número y la duración de los brotes repetidos.

El herpes genital se trata habitualmente con fármacos (por vía oral), durante el brote o episodio sintomático, tanto en su primero como si se trata de una recurrencia.

En aquellos casos en que las recurrencias son muy frecuentes (más de seis al año), el tratamiento suele ser diario y de duración indefinida.

El tratamiento diario puede reducir la posibilidad de transmisión a las parejas sexuales de las personas infectadas.

Prevención


El herpes genital se contagia por contacto directo de la piel o las mucosas (vagina, pene, ano, boca) con las lesiones herpéticas.

Por lo tanto, se recomienda no tener relaciones sexuales durante el brote de herpes genital hasta que las lesiones hayan sanado o haya finalizado el tratamiento.

El uso correcto del preservativo reduce el riesgo de transmisión del herpes genital, aunque de forma menos efectiva que en la prevención de otras infecciones de transmisión sexual.

Esto se debe a que puede también aparecer en zonas del cuerpo que no pueden ser protegidas ni cubiertas por el preservativo (por ejemplo, los labios mayores de la vulva o el escroto).

Muy Importante!
Es muy importante que las personas que tienen o han tenido herpes genital informen la pareja o parejas sexuales para que sepan que puede haber riesgo de transmisión y decidan juntas las medidas de sexo más seguro que quieren adoptar.

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